| |
El 9 de enero de 1989, 6 meses después de estar asistiendo a una iglesia cristiana, acepté a Cristo como Mi Señor y Salvador. Mucho antes de ese día, ya el Señor había sembrado en mi corazón una inquietud muy especial por su Palabra. Nunca olvidaré que en los grupos carismáticos católicos a los que asistía todos me conocían como la chica que no cesaba de preguntar a los guías cuándo le enseñarían a estudiar la Biblia.
Desde entonces, no he dejado de sentir un fuerte llamado del Señor a prepararme en la Palabra, para lo cual fue crucial mi participación hace 14 años en el ciclo completo de dos años del Instituto Bíblico Verbo Divino. Este anhelo de predicar a altas voces los mensajes que Dios trae a mi espíritu en los momentos de comunión con Él ha sido confirmado por Dios en mi vida de múltiples maneras, ya sea a través de los testimonios de las personas a las que he tenido el honor de ministrarles cuando se me ha dado la oportunidad en la iglesia y en los grupos en los hogares, así como a través de hombres y mujeres de Dios que, sin conocerme, me han expresado que he sido llamada a predicar a otros La Palabra.
Conociendo que Dios da semilla al que siembra, he decido sembrar en otros los estudios, artículos y meditaciones que preparo en mis momentos de comunión con Dios, así como mi tiempo para orar por los demás, contestarles sobre sus inquietudes, y prepararme para llevar un mensaje fresco.
Todos deberíamos sembrar la Palabra, ya que esta es la semilla que Dios ha puesto en nuestras manos. Yo lo haré no sólo porque es algo que arde en mi corazón y en mi espíritu, sino también porque de ninguna manera quiero dejar de recibir de Dios.
No quiero ser como aquél, que porque tuvo miedo enterró sus talentos y no los puso a producir. Tampoco pretendo haber alcanzado ya lo que Dios hará conmigo, pero si de algo estoy segura es que mientras no dé el primer paso, nunca llegaré adónde Él quiere llevarme. Por lo tanto, he declarado que es el tiempo de Dios para empezar a dar pasos hacia donde Él me está dirigiendo y que hoy las puertas de los cielos se abren de una forma milagrosa para que finalmente pueda publicar lo que he recibido de Él por gracia para dar por gracia también a otros, a través de mi pagina web AurinRodriguez.org
Es mi oración delante del Señor que este sitio en la Web sea un lugar donde encuentres refrigerio y aliento de Vida a través de la Palabra de Dios.
Dios te bendiga grandemente, Aurín Rodríguez
|
|